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EL CENTRO ACCIÓN Y LA PANDEMIA DE 1918

El “CENTRO ACCIÓN” fue una importante entidad estudiantil integrada por los alumnos de 4to año de la Escuela Normal de San Francisco del Monte de Oro. Fue fundado el 5 de mayo de 1918 por iniciativa de la Srta. ROSENDA QUIROGA (Profesora de Higiene). El propósito general era servir de “campo de acción y propaganda de los conocimientos higiénicos adquiridos en el aula, tanto en lo que atañe a la salud material como moral de los individuos y sociedad en general”. El órgano publicitario del Centro Acción fue la prestigiosa revista “Reflejos del Terruño”, que contó con la colaboración de eminentes intelectuales de esta provincia.

En la Casa Museo de Rosenda Quiroga se conserva el “cuaderno de actas y notas”, donde ha quedado registrada gran parte de la actividad de aquel centro (desde su creación hasta el 7 de mayo de 1920). Teniendo en cuenta cuál era la finalidad del mismo, el advenimiento de la “grippe” no pasó desapercibido para aquellos estudiantes y su ilustre consejera. Así lo demuestra una nota enviada el 15 de noviembre de 1918, al por entonces médico del pueblo, Doctor Francisco Caravajal. En la misiva, se le solicitaba que brindara una conferencia pública sobre la “enfermedad desconocida” que había arribado al país:

San Francisco, noviembre 15 de 1918

Señor Doctor Francisco Caravajal (sic)

“El centro Acción que tengo el honor de presidir consecuente con sus propósitos de hacer propaganda a los preceptos higiénicos y de ilustrar al pueblo sobre la profilaxis de las enfermedades llamadas sociales, cree que hoy mas que nunca es imperiosa la necesidad de advertirlo sobre la manera de contrarrestar el flagelo que nos amenaza. Y como se trata de una enfermedad desconocida cuyos pormenores escapan a nuestros incipientes conocimientos patológicos, consideramos que una conferencia sobre este punto sería tratada con más positivos resultados por un médico.

En este sentido brindamos a usted nuestra modesta cátedra, manifestándole el vivo deseo de que nos honre con una conferencia pública.

En el caso de una respuesta favorable de su parte, desearíamos saber si podría darla el domingo o lunes próximo, para según eso hacer la invitación al público.

Con este motivo me es grato saludarle atte”.

Firman: A. Espinosa (presidente) y Amelia Coria Quiroga (prosecretaria)

 

Retrato del Doctor y tapa del Cuaderno.

Luego de este registro, se vuelve a hacer alusión al tema en el acta de la Sesión Ordinaria del 10 de septiembre de 1919, siendo Diógenes Durán el presidente del centro y Luis Camargo su secretario. En dicho documento, se deja sentado que la Srta. consejera (Rosenda Quiroga), manifestó a los presentes la razón por la cual fue suspendida una fiesta que había sido programada en la reunión del 8 de junio (con el objetivo de recaudar fondos). Textualmente expresó:

<< (…) eran las enfermedades, principalmente la “grippe”, ese terrible flagelo que llenó de llanto y tristeza a los hogares donde reinaba la dicha y la alegría (…) >>.

Y efectivamente fue así, pues en el invierno de 1919 hubo un calamitoso rebrote de la enfermedad. Los informes del diario La Reforma indican que en San Francisco hubo más de 300 casos (según un cálculo del Presidente del Consejo de Higiene) y varios decesos. Entre los enfermos, figuraba el mencionado médico local, “atacado de grippe mientras prestaba el auxilio de su ciencia con una actividad bien digna de elogio…”. Ante esta situación, una de las medidas necesarias fue la suspensión de las clases, con lo cual los estudiantes normalistas oriundos de otras localidades retornaron a sus hogares. Se considera que esta fue una de las formas en que la “grippe” llegó al pueblo de Quines, donde se generaron algunos contagios al no haber aislamiento. 


Fuentes consultadas

-Archivo Histórico de la Provincia de San Luis

-Casa Museo Rosenda Quiroga

 

Imagen:

-Retrato del Dr. Francisco Caravajal (HCD).

-Cuaderno de actas y notas del “Centro Acción” (mayo 1918 - mayo 1920).


Pandemia de gripe de 1918


En 1918 se desató la pandemia mas devastadora de la historia de la humanidad, que en solo un año provocó millones de muertes en todo el mundo. La llamada “Gripe Española” llegó a la Argentina y se expandió en muchos de sus distritos, incluyendo la provincia de San Luis.

En invierno de 1919 hubo un calamitoso rebrote que causó un número de decesos significativo en un corto periodo de tiempo. La tasa de mortalidad más elevada se dio en las provincias que contaban con menor cantidad de médicos.


El siguiente artículo del diario puntano La Reforma, publicado en junio de 1919, da cuenta de la situación en la localidad de San Francisco del Monte de Oro:

De San Francisco


Sigue la grippe
En mi correspondencia anterior al dar cuenta del desarrollo alarmante de la epidemia de grippe en esta población, decía que la cifra llegaba a 100 atacados y también, que esa cifra parecía estar lejos de descender. Efectivamente: la Cifra ha subido a 300 atacados según cálculo del Presidente del Consejo de Higiene Dr. Paladini, que se encuentra en esta desde hace varios días; también ha habido varios casos fatales. 
La falta casi absoluta de drogas para combatirlo, por las dificultades de comunicación entre esta y las poblaciones que podrían proveerla de ellas, y muy especialmente por el irritante empaque del empresario del auto-correo que se ha negado a traer una encomienda que contenía los remedios más indispensables, ha tornado afligente la situación de los enfermos que se encuentran con los tratamientos recetados y sin poderlos hacer preparar por la falta de elementos y más afligente es aún la situación, porque el médico local Dr. Carbajal ha caído también atacado de grippe mientras prestaba el auxilio de su ciencia con una actividad bien digna de elogio. 
Felizmente el Dr. Paladíni ha salvado a muchos enfermos de los más graves, por lo que esta población le está muy agradecida, pero este facultativo se ausenta mañana, quedando, como es de presumirse, agravada aún más la situación. 
Corresponsal.


"NEUMONÍA PESTOSA" de 1932

La peste es una grave enfermedad infecciosa causada por la bacteria Yersinia pestis, que suele encontrarse en pequeños mamíferos y en las pulgas que los parasitan. Según la OMS, en función de la vía de infección hay dos formas de peste: bubónica y neumónica. La peste neumónica o pulmonar es la más virulenta. El periodo de incubación puede ser de tan solo 24 horas. Cualquier persona con peste neumónica puede transmitir la enfermedad a otras personas a través de gotículas respiratorias. En ausencia de un diagnóstico y un tratamiento precoces, esta forma es mortal.

En 1932 se desarrolló un grave brote epidémico en el paraje rural La Pampita, ubicado a escasos kilómetros de San Francisco del Monte de Oro, provincia de San Luis. Por aquel entonces, la repartición médica más importante en esta localidad era la Delegación Sanitaria Nacional. La misma estaba dirigida desde 1924 por el Dr. Juan José Miguez Iñarra, médico entrerriano que se trasladaba en silla de ruedas y que era conocido por su altruismo. También se encontraba la antigua Enfermería “San Roque”, a cargo de la benemérita Sociedad de Beneficencia.

El Doctor Juan José Miguez Iñarra
El Doctor Juan José Miguez Iñarra en su silla de ruedas.

El 27 de mayo falleció en La Pampita el niño Rosas Camargo, a causa de la “neumonía pestosa”. A partir de ese momento, en el transcurso de poco más de dos semanas, se registrarían los decesos de Jesús Albornoz (La Pampita), Rafaela Albornoz de Camargo (La Pampita), Francisca Molina de Valdez (La Pampita) Celia Camargo (La Pampita), Francisco Barrera (La Represita), Gerónima Camargo (La Pampita), Ciriaco Camargo (Vista Flor), Segundo Camargo (La Pampita), Florencia Quiroga de Garay (La Pampita), José Barrera (La Represita), Paulino Diaz (El Algarrobal), Tomasa Camargo (La Pampita) y Francisco Camargo (La Pampita), varios de ellos familiares directos del primer caso. El 10 de junio moría en San Francisco el abnegado Dr. Juan José Miguez Iñarra, conocido como “El Padre de los Pobres”, quien se había contagiado de la enfermedad en cumplimiento de su deber.

La noticia provocó honda consternación. Para impedir la propagación de la peste, el gobierno cortó las comunicaciones terrestres, implementando un cordón sanitario. Mientras tanto, el pueblo se encontraba en un estado de alarma y pánico generalizado. Algunos diarios denunciaban abandono de la situación por parte de autoridades provinciales. En “La Reforma” se manifestaba: "esas poblaciones ya aisladas están careciendo en estos momentos tan trágicos de la asistencia médica y de la falta de elementos para poder ser vacunados contra este mal”.

Placa ubicada en La Represita, donde yacen los restos de Francisco Barrera, fallecido de Neumonía Pestosa el 5 de junio de 1932.

Con motivo de la epidemia reinante, la Dirección de Salubridad de la Provincia decretó la clausura de todas las escuelas del Departamento Ayacucho, por tiempo indeterminado.

Pocos días después, llegó una Misión Sanitaria del Departamento Nacional de Higiene, procedente de Capital Federal. La misma estuvo presidida por el facultativo Doctor Allende, quien trajo los elementos necesarios para combatir la epidemia. La Misión desarrolló una extensa acción profiláctica en las mencionadas poblaciones. El doctor Allende se trasladó a La Pampita, donde estaba el foco del terrible mal. Vacunó a la población, hizo las desinfecciones del caso y quemó los ranchos donde se produjeron los casos. También se trasladó a Toro Negro, para comprobar la denuncia de un posible caso de peste en dicho punto.

El 16 de junio, Ricardo Rodríguez Saá afirmaba que en San Francisco: “solo ha habido dos defunciones, la del Doctor Miguez y su Criada. En la Pampita, foco de la infección, hace seis días que no se producen felizmente nuevos casos, siendo esto tranquilizador e indicio de que la epidemia decrece, en virtud de las medidas enérgicas tomadas, como ser aislamiento riguroso, vacunación activa, desinfección, desratización en lo posible y estrictos cordones sanitarios. A los habitantes de la Pampita se les ha repartido por cuenta del Gobierno de la Provincia ropa y alimentos”.

Diario La Opinión, San Luis. Epidemia en La Pampita y San Francisco del Monte de Oro, 1932.
Diario La Opinión, San Luis.

El sábado 18 de junio el diario “La Opinión” informaba que “no se han producido nuevos casos de peste en San Francisco y La Pampita”. Se comunicaba además que la Estación Sanitaria envío a San Francisco una remesa de sueros, vacunas, alcohol y cien litros de desinfectante para proseguir con la vacunación y desinfecciones. Días después, el Dr. Urtubey, que había llegado a San Francisco desde Justo Daract para ayudar, se entrevistó en la ciudad de San Luis con el Director del Consejo de Higiene de la Provincia. Allí le informó sobre la "sensible y evidente declinación de la maligna epidemia y la tranquilidad que reina en dichas poblaciones por tal razón”.

El distinguido profesional manifestó al diario “La Reforma” que el estado epidémico de San Francisco y La Pampita había mejorado notablemente, desde el momento en que no se han producido nuevos casos. También anticipó que las medidas tomadas por la Misión Sanitaria, en la cual él había colaborado, llegaban a su fin. Sostuvo que dentro de pocos días se levantarían los cordones sanitarios que habían sido apostados sobre los caminos. El doctor se mostraba satisfecho, recomendando a su vez la necesidad de continuar la desratización de la zona.

Entre los últimos decesos registrados figuran los de Pedro Garay y José Valentín Garay (La Pampita). Aunque no hay una cifra exacta documentada, se calcula que el saldo final de la epidemia fue de más de diecisiete muertos. Entre ellos, una familia completa, exceptuando un niño Camargo que huyo a los campos. Sobre este caso, el diario “La Reforma” detallaba que:

“Una persona vecina del lugar llamado Pampita, donde recientemente se produjeron los casos de neumonía pestosa, nos relata lo siguiente. Dice que un niño de ocho años de edad hijo de la familia Camargo, que falleció toda a consecuencias del terrible mal, quedó, por cierto, huérfano de padre y madre y sin amparo, se echó a rodar por el campo sin tener a nadie, es decir ningún pariente ni vecino, ni autoridad alguna que le prestara amparo porque todos disparaban y le cerraban las puertas. En esta forma el menor se encontró vagando por los campos durante varios días hasta que un viejo pariente le recogió. El niño llegó varias veces a las casas donde estaban los cadáveres”.

En cuanto al Doctor Juan José Miguez Iñarra, sus restos fueron recuperados, se le rindieron honores y se lo trasladó a Villa Dolores (Córdoba). En esta ciudad, al igual que en San Francisco del Monte de Oro (San Luis), una calle lleva con orgullo su nombre. Hoy, al cumplirse 90 años de su fallecimiento, es una buena oportunidad para repasar su historia de filantropía y sacrificio.  

Mario Z. Camargo.

Actualizado el Viernes 10 de junio de 2022.

Juan José Miguez Iñarra
Recorte de un diario en el que se homenajea a Miguez Iñarra en el noveno aniversario de su muerte.