La Sociedad de Beneficencia fue una institución surgida en Buenos Aires
en el siglo XIX. La misma estaba
conformada por mujeres de la élite y su función era la asistencia social. Según
Laura Golbert, las sociedades de beneficencia, religiosas o de carácter
laico, respondían a un modelo en que se premiaban las virtudes como la humildad
y la laboriosidad.
Dicho modelo fue implementado a lo largo y a la ancho del país, no
siendo la provincia de San Luis la excepción. María Delia G. de Montiveros, en el apartado "La Sociedad de Beneficencia en los pueblos del
interior", de su libro Rescatando la
memoria de la mujer puntana, reconstruye la historia de dicha institución
en San Francisco. Texto que se transcribe a continuación:
En los primeros meses de 1858 quedó constituida en San Francisco la Sociedad de Beneficencia, fundada en San Luis en el mes de agosto del año anterior. Esa primera comisión tomó el nombre de Comisión de Damas, constituidas por las señoras Hipólita Loyola de Laborda, como Presidenta, y las señoras Casiana Quiroga de Sarmiento y Dolores Sosa de Núñez. En otro lugar se ha recordado ya la actuación caritativa y educacional de esta Comisión, que continuó su labor benéfica con el concurso de otras beneméritas señoras de la sociedad local, como las Carrera, las Quiroga, las Núñez, las Bustos, las Alcaraz, las Aberastain, etc. Pero al cabo de un tiempo, por falta de recursos materiales la Sociedad languideció.
Resurgió con el carácter de creación gracias a la gestión del Dr. Miguel B. Pastor, legislador nacional. El obtuvo del Congreso de la Nación el subsidio que regularmente se otorgaba a las Sociedades de Beneficencia, y que se distribuyó después en la atención de la Enfermería San Roque, situada en la Banda Sud del pueblo, y en la atención de enfermos externos y la ayuda a pobres de solemnidad. Señoras dieron su tiempo, su criterio, también su ayuda pecuniaria, en necesarias obras de solidaridad humana.
Renovada anualmente la Comisión Directiva, el 22 de abril de 1906 fue elegida la siguiente: Presidenta, Mercedes O. de Ojeda; Vice-Presidenta, Rosalía de López; Vice-Presidenta segunda, Carmen N. de Blanchet; Secretaria, Lidia Guiñazú Carreras; Tesorera, Demofila C. de Pérez; Protesorera, Esperanza de Magallanes; Vocales, Marcelina G. de Olmos, Bibiana de Aberastain; Manuela de Rosales, Jovina de Carreras, Lucía de Quiroga, Micaela de Silva y señoritas Otilia Carreras, Luisa Astudillo, Rosenda Quiroga. Todas mujeres muy representativas.
Una década después, en abril de 1916, siendo Presidenta de la Sociedad de Beneficencia la Sra. Demofila Concha de Pérez, Vice-Presidenta la Sra. Carmen Núñez de Blanchet y Secretaria la Srta. Rosario Quiroga, ocurrió el muy lamentado fallecimiento del Dr. Miguel B. Pastor. La Comisión dirigió un telegrama a su esposa, la Sra. Julia Atencio de Pastor, en estos términos: “Sociedad de Beneficencia fundada por su digno esposo envíale sentido pésame”.
En la corona fúnebre de este ilustre puntano figura otro telegrama: “De la Sociedad de Beneficencia de San Francisco (San Luis) al Secretario del Centro de de Expedicionarios al Desierto”, adhiriendo y agradeciendo la invitación de ese Centro Militar realizó “un homenaje al gran ciudadano”. Lleva la firma de la Presidenta.
Me fue dado vivir en San Francisco desde 1933 a 1944. Puedo dar testimonio del celo de las Comisiones Directivas y del accionar de las socias. Recuerdo las presidencias de la Sra. Magdalena Ojeda de Moyano, la Sra. Petrona Espinosa de Quiroga, la Sra. Rosa Moyano de Funes. El edificio de la Enfermería San Roque, construido a fines del siglo pasado y comienzos del XX, se había deteriorado en parte y era insuficiente. Durante la presidencia de la Sra. de Funes, quien ocupó varias veces ese cargo, se construyó una importante ampliación y se instaló un consultorio médico modernamente dotado. Fue un acontecimiento feliz para la comunidad. El médico de la Sociedad de Beneficencia en esos años era el Dr. Agustín U. Montiveros. (pp. 27-28).
Sobre la primera Sociedad de Beneficencia de San Francisco también se
brinda información en el libro escrito por discípulas y colegas de Rosenda
Quiroga. Como dato más relevante se puede destacar que Dolores Sosa de Núñez,
en el marco de su labor como miembro de la Sociedad de Beneficencia:
...tomó con empeño la tarea de la fundación de la escuela de niñas, lo que consiguió casi de inmediato, pues fue creada, a mediados de tal año [1858], por decreto del gobierno provincial; y se nombró directora a la señorita Delfina Varela, autorizándosela a educar ochenta niñas pobres, por cuenta del Estado (pp. 14-15).
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Damas de San Francisco del Monte de Oro (1911) Entre las fotografiadas se encuentren miembros de la Sociedad de Beneficencia. |
Bibliografía
- Gatica, M. D. (1988). Rescatando la memoria de la mujer puntana (pp. 27-28).
- Golbert, L. (2010). De la Sociedad de Beneficencia a los Derechos Sociales (p. 22). 1a. edición. Buenos Aires: Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.
- Nissen, Juan (dir.). (1953). Rosenda Quiroga, su vida-su obra, homenaje de discípulas y colegas (pp. 14-15). San Francisco del Monte de Oro.
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